Jóvenes que programan el futuro: el equipo de robótica de Ponce que pone a Puerto Rico en alto
- Conecta Puerto Rico

- 8 mar
- 3 Min. de lectura
Por Conecta Puerto Rico | Celebrando lo Nuestro
En un momento en que las conversaciones sobre el futuro suelen girar en torno a la tecnología, la inteligencia artificial y la innovación científica, un grupo de estudiantes del sur de Puerto Rico demuestra que ese futuro ya se está construyendo en las aulas.
El equipo de robótica de la Escuela Especializada en Ciencias y Matemáticas Dr. Pedro Albizu Campos, en Ponce, ha sido recientemente reconocido con el Inspire Award en competencias organizadas por el Caribbean Robotics Academy, un logro que destaca no solo su capacidad técnica, sino también el espíritu de colaboración que define su trabajo.
Más que una competencia, el premio reconoce algo más profundo: liderazgo, trabajo en equipo, creatividad y compromiso con el aprendizaje.
Un equipo que aprende a pensar diferente

El grupo está compuesto por estudiantes que asumen roles específicos dentro del proyecto, pero que también comparten responsabilidades para asegurar que el equipo funcione como una unidad.
Entre ellos se encuentran:
Alberto Pacheco Negrón, encargado de la construcción del robot
Noraida Rentas, responsable de la comunicación y promoción del equipo
Berlishka González, programadora de robótica
Kuman Alindato, capitán del equipo y operador del robot en competencia
Junto a ellos trabajan las mentoras del proyecto, las profesoras Carmen Noble y Luisette González, además de la directora escolar Jennifer Santiago Ortiz.
Para Kuman, el capitán del equipo, el reconocimiento representa mucho más que un premio.
“Es gratificante recibir este tipo de reconocimiento porque valida el trabajo en equipo, la comunicación y la división de tareas que hacemos para lograr nuestros objetivos”, explica.
Según señala, el proceso de diseñar y competir con robots obliga a los estudiantes a pensar fuera de lo convencional y desarrollar habilidades que van más allá del salón de clases.
Mucho más que construir robots

Dentro del equipo, el trabajo se organiza en dos grandes áreas: técnica y administrativa.
El grupo técnico se encarga del diseño, programación y construcción del robot que compite en los torneos. El grupo administrativo maneja las finanzas, la logística y la comunicación del proyecto, incluyendo su presencia en redes sociales.
Para la programadora Berliska González, una de las lecciones más importantes ha sido aprender a trabajar de manera interdisciplinaria.
“Nuestra especialidad no nos limita”, explica. “Aunque uno tenga una tarea específica, todos aprendemos de las otras áreas para poder apoyarnos cuando sea necesario.”
Ese enfoque fomenta una dinámica en la que los estudiantes desarrollan múltiples destrezas, desde programación y diseño mecánico hasta liderazgo y resolución de problemas.
Innovación desde el salón de clases
La profesora Carmen Noble, quien enseña física aplicada a robótica y electrónica, explica que el programa educativo de la escuela está diseñado para romper con los modelos tradicionales de enseñanza.
Los estudiantes trabajan utilizando metodologías como el pensamiento de diseño y la ingeniería aplicada, integrando conceptos de física, matemáticas y tecnología para resolver problemas reales.
“Ellos aplican lo que aprenden directamente a proyectos concretos”, señala Noble. “Eso fomenta el pensamiento crítico, la creatividad y la innovación.”
La profesora Luisette González, por su parte, destaca el crecimiento personal que ha observado en los estudiantes.
Más allá de las habilidades técnicas, el programa ha fortalecido capacidades como el liderazgo, el respeto por las ideas de otros y la toma de decisiones en grupo.
“Cada decisión que se toma en el equipo se discute entre todos”, explica. “Eso les enseña a resolver problemas de manera constructiva.”
Una escuela con visión de futuro
La directora Jennifer Santiago Ortiz subraya que la escuela Dr. Pedro Albizu Campos es actualmente la única escuela superior especializada en ciencias y matemáticas en Ponce, un factor que la convierte en un espacio educativo único en la región sur.
El currículo está diseñado para preparar a los estudiantes para los desafíos del siglo XXI, integrando áreas como tecnología, investigación científica y robótica.
“Los estudiantes aquí no reciben una educación tradicional”, explica. “Se exponen a experiencias académicas avanzadas que los preparan para carreras en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.”
Programando el futuro desde Puerto Rico

El equipo tiene además planes ambiciosos para expandir el programa.
Entre sus metas se encuentran:
Integrar la robótica a los grados de noveno a undécimo
Crear campamentos de verano de robótica para estudiantes de grados intermedios
Fortalecer alianzas con instituciones y el municipio de Ponce
Estos esfuerzos buscan abrir nuevas oportunidades para que más jóvenes descubran su interés en la tecnología y la ingeniería.
Un talento que merece celebrarse
En Puerto Rico, las historias de éxito suelen asociarse con figuras del deporte o la música. Pero proyectos como este recuerdan que el talento también se cultiva en laboratorios escolares, en equipos de estudiantes que pasan horas programando, construyendo y probando prototipos.
Detrás de cada robot hay algo más importante que la tecnología: hay disciplina, aprendizaje, colaboración y una generación de jóvenes que ya está diseñando el futuro.
Y ese, quizás, es el verdadero premio.


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