Más que cuatro paredes: el reto de una vivienda digna y asequible en Puerto Rico

En el Día Mundial del Hábitat, Habitat for Humanity Puerto Rico explica por qué comprar o mantener un hogar se ha vuelto tan difícil, quiénes son los más afectados y cómo su programa rehabilita casas abandonadas para venderlas con préstamos a 30 años sin intereses
Por Conecta Puerto Rico | Segmento #ConectaInforma
Tener un techo es una necesidad básica, pero hablar de vivienda va mucho más allá de cuatro paredes. Es hablar de seguridad, estabilidad, salud y comunidad, y de la posibilidad de que una familia construya su futuro sin que el costo de la casa se convierta en una carga imposible. Con motivo del Día Mundial del Hábitat, que se conmemora cada primer lunes de octubre, el segmento Conecta Puerto Rico Informa planteó una pregunta fundamental: ¿qué tan accesible es en Puerto Rico contar con una vivienda digna, segura y asequible?
La conversación comenzó en la mesa con una realidad que casi todas las familias conocen. Tras el huracán María, la destrucción empujó a muchos puertorriqueños a irse de la isla. Hoy, entre precios inalcanzables y casas en malas condiciones vendidas a costos inaccesibles, conseguir un hogar es todavía más difícil, especialmente para los jóvenes. Para profundizar, el programa conversó con la arquitecta Nianti Bird, directora de Preservación de Vivienda de Habitat for Humanity Puerto Rico.
Qué hace que una vivienda sea adecuada
"Nuestra misión es llevar vivienda digna, segura y asequible para todos", explicó la arquitecta.
Para Habitat, una vivienda segura es una casa completamente funcional, desde lo más básico, como la electricidad y la plomería, hasta lo que no se ve. En las casas que la organización rehabilita o repara, se hacen pruebas de asbesto y plomo y, con especialistas, se trabajan las mitigaciones necesarias.
Los obstáculos: costos altos y poco inventario
Entre los principales obstáculos para conseguir o mantener una vivienda asequible, la arquitecta mencionó el aumento en los costos de construcción, tanto de materiales como de mano de obra. A eso se suma la poca disponibilidad de casas en el mercado. Para las familias de ingresos bajos o moderados, encontrar una casa para comprar se ha convertido en un reto muy difícil.
Las poblaciones que más preocupan a la organización están en ambos extremos de la vida. Por un lado, los jóvenes que comienzan a formar familia y ven muy lejos la posibilidad de tener casa propia. Por otro, los adultos mayores que todavía no han podido tener su hogar o que, siendo dueños, ven cómo su propiedad se deteriora porque no han tenido los medios para darle mantenimiento a tiempo.
Reparar lo que existe y rescatar lo abandonado
La unidad de Preservación de Vivienda de Habitat for Humanity Puerto Rico trabaja con dos programas principales.
El programa de reparaciones atiende a personas que ya son dueñas de su hogar. Cada año, la organización trabaja alrededor de 25 viviendas en distintos municipios: identifica a las familias y las reparaciones necesarias, y las realiza. El enfoque incluye mejoras de seguridad y accesibilidad para que las personas puedan seguir viviendo en sus casas. Por ejemplo, baños con el espacio adecuado y elementos de apoyo para que un adulto mayor pueda usarlos sin problemas de movilidad. La meta, explicó la arquitecta, es que las casas sean para toda la vida, e incluso para la familia que vendrá después.
El programa de adquisición y rehabilitación identifica casas que llevan años abandonadas, las rehabilita y luego las ofrece a la venta a familias con un préstamo a 30 años con 0% de interés.
Requisitos para participar
Las familias interesadas deben cumplir con tres requisitos principales: demostrar capacidad de pago, cumplir con las tablas de ingresos de la organización y aportar horas como voluntarias. Ese trabajo voluntario es una de las características de Habitat: las familias ayudan a arreglar su casa o la de la próxima familia que recibirá apoyo.
Cómo ayudar
Habitat for Humanity Puerto Rico funciona a base de donaciones y subvenciones. Actualmente desarrolla, entre otros, un proyecto multifamiliar de siete apartamentos en Caguas, con un presupuesto de $1.5 millones, y hace un llamado a empresas privadas, entidades públicas e instituciones educativas a apoyarlo. También invita a cualquier persona interesada a donar su tiempo como voluntaria.
Las donaciones se pueden hacer en la página web habitatpr.org, en la pestaña Donar, o por ATH Móvil, en la sección de donaciones, buscando Habitat PR.
Cuidar lo que ya está construido
Ante la pregunta de qué debe hacer Puerto Rico para que una vivienda digna no sea solo una aspiración, sobre todo pensando en el próximo huracán, la arquitecta apuntó a preservar lo que ya existe. "Nosotros como país tenemos una gran responsabilidad de cuidar nuestro entorno ya construido", afirmó. Hay muchas viviendas construidas que pueden reutilizarse, transformarse y convertirse en hogares dignos.
Porque una vivienda no es solo una estructura: es el lugar donde una familia busca sentirse segura, donde crecen los hijos, donde envejecen nuestros adultos mayores y donde comenzamos y terminamos cada día. En este Día Mundial del Hábitat, la conversación recuerda que comunidades más fuertes requieren que más personas puedan acceder a viviendas dignas, seguras y asequibles, y permanecer en ellas.
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