top of page

"Soy fuerte, pero puedo sentir": la conversación sobre la salud mental de los hombres que Puerto Rico necesita tener

Foto del escritor: Conecta Puerto Rico
Conecta Puerto Rico
5 oct
6 min de lectura

Ocho de cada diez muertes por suicidio en la isla son de hombres. La Dra. Jennifer Pérez Rivera y la Dra. Marilia Padua explican en En Voz Alta cómo la masculinidad rígida se convierte en barrera, por qué los hombres mayores de 50 están en mayor riesgo y cómo acercarse a quien está sufriendo


Por Conecta Puerto Rico | Segmento #EnVozAlta

El hombre que provee, que no se queja, que aguanta. El que resuelve, el "hombre de la casa", el que todo lo puede. En Puerto Rico y en buena parte de la cultura latina, estas expectativas se aprenden desde la niñez: en la casa, en la escuela, en el barrio. Pero llega un momento en que dejan de ser una virtud y se convierten en una barrera. Como se dijo en el segmento En Voz Alta de Conecta Puerto Rico, haber normalizado esto tiene consecuencias que se miden en vidas.


Según datos que publica el Departamento de Salud de Puerto Rico, el 85% de las muertes por suicidio en la isla son de hombres. En los hombres, la tasa ajustada es de 16 por cada 100,000; en las mujeres, de 2.4 por cada 100,000. Desde el año 2000 hasta 2025, Puerto Rico ha registrado más de 7,400 muertes por suicidio, un promedio de 287 al año. Estas cifras no se comparten para alarmar, sino para entender que hay una situación que tenemos que atender.


La pregunta de fondo es esta: ¿estamos criando, acompañando y atendiendo a los hombres de Puerto Rico de una manera que les permita pedir ayuda antes de que el dolor se vuelva insoportable? Para contestarla, el panel contó con la Dra. Jennifer Pérez Rivera, psicóloga clínica, y la Dra. Marilia Padua.

Si tú o alguien que conoces está pasando por un momento difícil, no tienes que enfrentarlo solo. En Puerto Rico puedes llamar a la Línea PAS de ASSMCA, disponible las 24 horas, al 1-800-981-0023, o al 988.


Cuando la masculinidad se vuelve una caja

Para la Dra. Pérez Rivera, la masculinidad no debe verse como algo bueno o malo. El problema surge cuando el mensaje se vuelve rígido. No es lo mismo esperar que un hombre trabaje y se valga por sí mismo que exigirle que lo resuelva y lo provea todo. Un hombre puede trabajar y también cansarse, enfermarse o pedir ayuda, y eso no lo hace menos hombre. Pero cuando se queda dentro de esa "cajita cuadrada", mide su hombría según si puede resolverlo todo. Y cuando no puede, siente que ya no sabe quién es.


La Dra. Padua añadió que frases como "no llores, que eso es de nenas", "no puedes fallar" o "no puedes pedir ayuda" le enseñan al hombre, desde pequeño, que no tiene permiso para sentir nada que no sea fortaleza. Se le permite el coraje, pero no la tristeza. Muchas veces esos mensajes también vienen de mujeres de la familia. Por ejemplo, cuando a un niño se le dice "tú eres el hombre de la casa", se le pone encima una carga emocional que no le corresponde. Los niños, recordó, son "esponjitas con piernas": absorben todo lo que escuchan en la casa, la escuela y su entorno.


La olla de presión

Desde su experiencia como profesora universitaria y psicóloga, la Dra. Pérez Rivera ve que las generaciones más jóvenes han empezado a romper con esos patrones. Pero en terapia con hombres de más edad todavía ve cómo esconden la tristeza y la frustración. Para muchos de ellos, el coraje es la única emoción que se permiten reconocer.


"Las emociones son parte de nuestra humanidad. No escogemos cuál sentir, y tampoco van a diferenciar entre hombre o mujer", explicó la Dra. Pérez Rivera.


Para ilustrarlo, usó la imagen de una olla de presión: las emociones son los ingredientes, y hablar de ellas es la válvula de escape. Si esa válvula se tapa, tarde o temprano la olla explota. Por eso, cuando a un hombre solo se le acepta el coraje, todas las demás emociones terminan saliendo por esa única puerta, como ira e incluso como violencia.


Masculinidad saludable: la clave es ser flexible

El panel dejó claro que esta conversación no es un ataque a la masculinidad. La fortaleza, el liderazgo y la responsabilidad pueden ser parte de una masculinidad saludable. Según la Dra. Padua, la diferencia está en la flexibilidad: poder adaptarse y darle espacio a lo que uno siente.


"La masculinidad saludable dice: soy fuerte, pero puedo sentir. La que hace daño dice: soy fuerte, por lo tanto no voy a sentir nada", resumió la Dra. Padua. Un hombre seguro de sí mismo, añadió, no necesita demostrar que todo lo puede: se cuida, cuida a los suyos y se permite sentir.


La Dra. Pérez Rivera añadió que una masculinidad saludable no se basa en la vergüenza ni en la idea de que "si no cumplo lo que se espera, dejo de ser hombre". Se mide en la capacidad de reconocer que algo nos está afectando y decidir trabajarlo.


Los hombres mayores de 50: el grupo de mayor riesgo

La Comisión para la Prevención del Suicidio identifica a los hombres mayores de 50 años que viven en áreas rurales como la población de mayor riesgo en Puerto Rico. Según los datos de 2024 citados en el programa, cada tres días murió por suicidio un hombre de este grupo.


La Dra. Padua explicó que, después de los 50, muchos hombres sienten que pierden su identidad, porque la tenían atada al trabajo y a su papel de proveedor. A eso se suman la jubilación, las enfermedades, el tener que depender de otros y las separaciones. En Puerto Rico hay además algo particular: muchos hijos se han ido de la isla, y eso aumenta la soledad. Las crisis que hemos vivido como país, como los huracanes y la pandemia, pesan todavía más en quien siente que no le queda otra que resolver.


La Dra. Pérez Rivera añadió que estos hombres nacieron en las décadas del 60 y el 70. Probablemente se criaron de forma más rígida y sin palabras para hablar de salud mental. "¿Cómo puedo trabajar algo que no sé nombrar?", planteó. Las emociones no se prenden y se apagan como un interruptor: llegan solas, y lo que podemos aprender es a manejarlas.


Señales de alerta y cómo acercarse

Las especialistas dividieron las señales en tres áreas:

  • Lo que dice: frases como "ya no vale la pena", "estarían mejor sin mí" o "no aguanto más".

  • Lo que hace: se aísla, bebe más alcohol, regala sus pertenencias, se despide, deja todo en orden o se ve calmado de repente después de una crisis.

  • Sus hábitos: cambios en el sueño o en la alimentación, pérdida de interés, descuido de su salud y de su apariencia.


Lo que recomiendan es acercarse de forma directa, con calma y sin juzgar. Por ejemplo: "Te he notado diferente y me preocupa". Y si hay señales, preguntarle directamente si ha pensado en quitarse la vida. Es una pregunta difícil, pero las especialistas insistieron en que es un mito que preguntar le da la idea a la persona. Al contrario: le abre la puerta para hablar. Lo importante no es dar consejos ni sermones, sino estar presente.


Frases como "tú puedes", "eres fuerte" o "échale ganas" son bien intencionadas, pero no sustituyen la ayuda profesional. Si los cambios de conducta son marcados, duran dos semanas o más y siguen a pesar del apoyo de la familia, es momento de buscar a un profesional. Para muchos hombres, sacar una cita de salud mental es algo completamente nuevo, así que ayudan los pasos concretos: "¿Te acompaño a la primera cita?", "¿Quieres que te ayude a llamar?", "¿Buscamos juntos a alguien que te pueda atender?".


Lo que tenemos que cambiar como sociedad

Las especialistas propusieron varios cambios. En la familia, hablar del dolor en la mesa. En las escuelas, enseñar a manejar las emociones desde pequeños. En las iglesias, entender que la fe y las emociones pueden ir juntas, porque buscar ayuda no es falta de fe. Y en los medios, abrir más conversaciones con hombres que cuenten cómo pidieron ayuda y cómo les funcionó. También invitaron a no dar por hecho que el coraje es solo coraje, y a preguntarse qué hay detrás.


Resolver, proveer, aguantar y no demostrar miedo: ninguna de esas expectativas debería costarle a alguien su bienestar, y mucho menos su vida. Pedir ayuda no hace a un hombre menos fuerte. Quizás la verdadera fortaleza comienza cuando alguien puede decir "no estoy bien y necesito hablar con alguien". Y a quienes los rodean les toca aprender a escuchar sin juzgar, sin restarle importancia y sin responder "échale ganas".


Sobre las invitadas: La Dra. Jennifer Pérez Rivera es psicóloga clínica. Puedes escribirle a jenniferperez.phd@gmail.com o encontrarla en Instagram y Facebook como Dra. Jennifer Pérez Rivera. La Dra. Marilia Padua está disponible en su página de Facebook Desde la Compasión y al 939-835-7257.


Si necesitas ayuda, llama a la Línea PAS de ASSMCA al 1-800-981-0023, disponible las 24 horas, o al 988.


Sintoniza En Voz Alta en Conecta Puerto Rico, donde tu voz importa. Conecta Puerto Rico: donde todas las voces se encuentran.

Entradas recientes

Ver todo

Comentarios


¿Tienes una historia que contar, un proyecto que destacar o una marca que deseas posicionar? En Conecta Puerto Rico queremos escucharte. Somos un espacio radial y multiplataforma que une comunicación, cultura y comunidad para conectar a Puerto Rico con el mundo.

 

© 2026 by Producciones MMorales.

© Conecta Puerto Rico

Powered and secured by Wix 

 

Vector de correo electronico

Conecta con nosotras

Manténgase conectado

Logo Conecta Puerto Rico
bottom of page