top of page

Cuando el enemigo está dentro: el autosabotaje y el poder del humor para romper el ciclo

  • Foto del escritor: Conecta Puerto Rico
    Conecta Puerto Rico
  • 9 mar
  • 3 Min. de lectura

Por Conecta Puerto Rico | #ConectaContigo


Hay un momento silencioso que muchas personas conocen bien, aunque pocas lo nombran. Es ese instante en el que surge una idea, un proyecto o un cambio necesario, y casi de inmediato aparece una voz interna que susurra dudas: “¿Estás seguro?”, “¿y si sale mal?”, “Mejor déjalo para después”.

Ese momento —tan cotidiano como invisible— es lo que los especialistas llaman autosabotaje.


En el segmento Conecta Contigo del programa Conecta Puerto Rico, la psicóloga clínica Esther Quintero, especialista en humor terapéutico, abordó este fenómeno desde una perspectiva que mezcla ciencia, psicología y una herramienta poco convencional en la conversación sobre salud mental: el humor

Dra. Esther Quintero
Dra. Esther Quintero

Según Quintero, el autosabotaje no siempre nace de la inseguridad o de la falta de capacidad. Muchas veces surge de un intento inconsciente de protección


“No es que tu mente quiera que fracases”, explicó. “La mente está tratando de evitarte frustraciones. Es como una madre sobreprotectora que te dice ‘no te metas en eso para que no te pase nada’”.

El problema, añade, es que esa protección también puede convertirse en una barrera.

Si la voz interna logra detenernos, efectivamente evitamos el fracaso… pero también evitamos las oportunidades.


El momento en que aparece la crítica interna

El autosabotaje suele seguir un patrón silencioso.

Primero aparece la decisión de detenerse. En ese momento, la persona puede sentirse incluso tranquila, convencida de que ha tomado una decisión prudente.


Pero con el tiempo llega otra etapa: la crítica interna.

“Después aparece el dolor por lo que no hicimos”, señaló Quintero. “Comenzamos a pensar en lo que pudimos haber logrado, y ahí empieza esa conversación dura con nosotros mismos”.


Esa autocrítica puede generar sentimientos de vergüenza, culpa o frustración.


Y si no se reconoce el patrón, el ciclo vuelve a repetirse.


La tríada que guía nuestras decisiones

Desde la psicología cognitiva, el proceso puede entenderse a través de lo que se conoce como la tríada cognitiva: pensamiento, emoción y acción.


Las tres dimensiones están conectadas.


“Pensamos, sentimos y actuamos”, explicó Quintero. “Y esas tres cosas son inseparables”.

Cuando los pensamientos se vuelven rígidos o negativos, las emociones tienden a intensificarse y las acciones se paralizan.


Aquí es donde entra un elemento inesperado: el humor.


El humor como herramienta terapéutica

El humor terapéutico no se trata simplemente de hacer chistes o evitar conversaciones incómodas. Es, más bien, una forma consciente de flexibilizar la mente.

“El humor no es esconder lo que sentimos”, explicó la psicóloga. “Es crear un espacio donde la mente pueda relajarse lo suficiente para pensar mejor”.

Desde el punto de vista neurológico, la risa produce cambios reales en el cerebro.

Cuando una persona se ríe, el cerebro recibe más oxígeno, se reduce la tensión emocional y se activa un proceso que permite analizar las situaciones con mayor claridad.

En términos simples: la risa ayuda a pensar mejor.


Cuando la mente interpreta peligro

El cerebro humano está diseñado para reaccionar rápidamente ante posibles amenazas.

Una estructura conocida como la amígdala es la encargada de activar las alarmas emocionales.

Si algo parece peligroso —aunque solo sea un miedo anticipado—, la amígdala envía señales de alerta.


Pero el cerebro también tiene otro sistema de control: la corteza cerebral, encargada de analizar la información con mayor calma.


Quintero lo comparó con una situación doméstica común.

“Si los perros empiezan a ladrar en tu casa, no sales corriendo inmediatamente”, explicó. “Primero miras por la ventana o revisas la cámara para ver qué está pasando”.

A veces la alarma es real.

Otras veces, simplemente estaba pasando una gallina.


El humor puede ayudar precisamente a crear ese momento de pausa que permite evaluar la situación con más claridad.


La diferencia entre reír para sanar y reír para evitar

No todo humor es terapéutico.

La psicóloga hizo una distinción importante: reír para sanar no es lo mismo que reír para evitar sentir.


Algunas personas utilizan el humor como una forma de escapar de conversaciones incómodas o emociones difíciles.


El humor terapéutico, en cambio, tiene una intención distinta: aliviar la tensión emocional para poder enfrentar la realidad con más claridad.


“En el fondo uno sabe cuál es su intención”, explicó Quintero. “Uno sabe si está desviando el tema o si está usando la risa para respirar y pensar mejor”.


Un primer paso para romper el autosabotaje

Superar el autosabotaje no siempre requiere decisiones dramáticas.

A veces comienza con algo mucho más sencillo: nombrar lo que está ocurriendo.

Quintero recomienda identificar el momento en que aparece la voz interna y observarlo con curiosidad en lugar de castigarse por ello.


“Ponle nombre a lo que está pasando”, sugirió. “Obsérvate en lugar de criticarte”.

Ese pequeño cambio puede abrir la puerta a una nueva forma de relacionarse con los propios pensamientos.


Porque avanzar, después de todo, no siempre comienza con valentía.

A veces comienza con algo mucho más simple.


Una sonrisa.

Comentarios


¿Tienes una historia que contar, un proyecto que destacar o una marca que deseas posicionar? En Conecta Puerto Rico queremos escucharte. Somos un espacio radial y multiplataforma que une comunicación, cultura y comunidad para conectar a Puerto Rico con el mundo.

 

© 2026 by Producciones MMorales.

© Conecta Puerto Rico

Powered and secured by Wix 

 

Vector de correo electronico

Conecta con nosotras

Manténgase conectado

Logo Conecta Puerto Rico
bottom of page