Gordofobia, salud y respeto: una conversación necesaria sobre el cuerpo en tiempos de redes sociales
- Conecta Puerto Rico

- 16 mar
- 3 Min. de lectura
Por Conecta Puerto Rico | #ConectaContigo
En la era de las redes sociales, pocas conversaciones generan tanto debate como aquellas relacionadas con el cuerpo, el peso y la salud. Entre memes, comentarios y discusiones públicas, un término se ha vuelto cada vez más común: gordofobia.
Sin embargo, detrás de la viralidad del concepto existe una conversación más compleja que requiere matices, contexto y, sobre todo, respeto.
En el segmento #ConectaContigo de Conecta Puerto Rico, la psicóloga Dra. Marilia Padua abordó precisamente ese punto: entender la diferencia entre la discriminación basada en el peso y una preocupación legítima por la salud.

Un problema de salud pública
Según la Organización Mundial de la Salud, la obesidad es considerada un problema de salud pública a nivel mundial. Pero reducirla únicamente a una cuestión de hábitos personales sería una simplificación excesiva.
La Dra. Padua explicó que la obesidad es multifactorial, lo que significa que puede estar influenciada por diversos elementos, entre ellos:
Factores genéticos y metabólicos
Condiciones médicas o el uso de ciertos medicamentos
Estrés crónico y falta de sueño
Estilos de vida sedentarios
Entornos dominados por alimentos altamente procesados
Factores emocionales y psicológicos
En muchos casos, la relación con la comida también puede estar vinculada a procesos emocionales. El alimento puede convertirse en consuelo, una forma de regular emociones o incluso una respuesta a experiencias de estrés o trauma.
“Cuando hablamos de obesidad no podemos reducirlo a una sola causa”, explicó Padua. “Hay múltiples factores que influyen en cómo una persona vive su relación con el cuerpo y con la alimentación”.
¿Qué es realmente la gordofobia?

A pesar de lo que sugiere la palabra, la gordofobia no se refiere literalmente al miedo a las personas con obesidad.
El término describe actitudes de prejuicio, estigma o discriminación hacia personas con cuerpos grandes, especialmente cuando el peso se convierte en motivo de burla, juicio o exclusión.
Entre los ejemplos más comunes se encuentran:
Burlas o chistes sobre el cuerpo de alguien
Asumir que una persona con obesidad es “vaga” o “no se cuida”
Comentarios constantes sobre el peso sin que la persona haya abierto ese espacio de conversación
Memes o mensajes que ridiculizan cuerpos grandes
Este tipo de actitudes, explicó la especialista, puede afectar profundamente la autoestima, la salud mental y la relación de una persona con su propio cuerpo.
El riesgo de los extremos
La conversación pública sobre el peso suele moverse entre dos extremos.
Por un lado, existe un discurso que ridiculiza o estigmatiza a las personas con obesidad. Por el otro, también han surgido posturas que evitan hablar de los riesgos médicos asociados al exceso de peso, por temor a ser consideradas discriminatorias.
Para Padua, ninguno de estos extremos permite abordar el tema de forma saludable.
Hablar de nutrición, ejercicio, descanso o bienestar no es gordofobia, siempre que se haga desde un enfoque educativo, respetuoso y basado en la salud.
“La clave está en la intención y en el contexto”, señaló. “No es lo mismo educar sobre hábitos saludables que humillar o reducir a una persona a su cuerpo”.
Comentarios cotidianos y microagresiones
En la cultura puertorriqueña, los comentarios sobre el cuerpo suelen aparecer incluso en entornos familiares.
Frases como “¡Qué gordita estás!” o comparaciones entre cuerpos pueden parecer inofensivas para algunos, pero en muchos casos funcionan como microagresiones que generan incomodidad o presión social.
La especialista explicó que establecer límites también es parte del bienestar emocional. Si un comentario sobre el cuerpo resulta incómodo, la persona tiene derecho a expresar que prefiere no discutir ese tema.
Salud y dignidad no son opuestas
Al final de la conversación, el mensaje central fue claro: hablar de salud y respetar la dignidad de las personas no son ideas contradictorias.
Promover hábitos saludables, prevenir enfermedades y educar sobre bienestar puede hacerse desde un enfoque que combine información médica con empatía.
Porque el autocuidado, recordó la especialista, no debería surgir del juicio ni de la vergüenza.
Debería nacer del conocimiento, del respeto hacia el propio cuerpo y del deseo genuino de vivir mejor.





Comentarios