La violencia que no deja marcas visibles: el control económico como forma de abuso silencioso
- Conecta Puerto Rico

- hace 2 días
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Por Conecta Puerto Rico | #UnaVozCuatroMiradas
En muchas conversaciones sobre violencia de pareja, el enfoque suele centrarse en lo visible: golpes, insultos, amenazas. Sin embargo, existe una forma de violencia igual de devastadora, pero mucho menos reconocida: la violencia económica.
La historia de Yarimar Leboff-Quintana, una mujer que sobrevivió a este tipo de abuso, abre una ventana necesaria hacia una realidad que permanece, en gran medida, invisibilizada.
Según su testimonio, su expareja la privó de recursos básicos, incluso de acceso a medicamentos, colocándola en una situación de dependencia extrema.
Su caso no es aislado. Es parte de un patrón.

El control disfrazado de “protección”
La violencia económica no siempre se percibe como tal.Muchas veces se disfraza de:
“Yo me encargo de todo”
“No necesitas trabajar”
“Déjame manejar el dinero”
Estas dinámicas, socialmente normalizadas durante generaciones, pueden evolucionar hacia un control absoluto.
“Se nos enseñó que el hombre es el proveedor… y ahí comienza el control.”
Cuando una persona limita el acceso al trabajo, al dinero o a la autonomía económica, no solo controla las finanzas: controla la vida.
Una violencia aprendida… y heredada
Parte de la invisibilidad de esta forma de maltrato radica en su origen cultural.
Durante décadas, los roles tradicionales asignaron a las mujeres el espacio del hogar y a los hombres el control económico.
Aunque la sociedad ha avanzado, esos patrones aún persisten.
“Es una conducta aprendida… que se ha ido traspasando de generación en generación.”
Este legado hace que muchas mujeres no identifiquen estas dinámicas como abuso, sino como “lo normal”.
El aislamiento como estrategia
La violencia económica rara vez ocurre sola.Suele ir acompañada de aislamiento emocional y social.
Limitar el acceso al trabajo también significa:
Reducir redes de apoyo
Aumentar la dependencia
Disminuir las oportunidades de escape
En muchos casos, las víctimas son alejadas de su familia, de su entorno y, eventualmente, de su país.
Cuando salir también es peligroso
Uno de los datos más alarmantes compartidos durante la discusión es que muchas mujeres enfrentan mayor riesgo al intentar salir de la relación.
El miedo no es irracional. Es real.
“El 70% de las mujeres que mueren a manos de su agresor, es después de que deciden dejarlo.”
Esta realidad explica por qué muchas víctimas permanecen en silencio.
Señales que no debemos ignorar
La violencia económica puede manifestarse de formas sutiles pero consistentes:
Prohibir trabajar o estudiar
Controlar completamente el dinero
Negar acceso a necesidades básicas
Minimizar capacidades profesionales
Generar dependencia total
Estas son señales de alerta.
Romper el silencio: el primer paso
Uno de los mensajes más contundentes del segmento fue claro:
👉 Hablar salva vidas.
Muchas veces, las víctimas no denuncian por miedo, vergüenza o porque creen que no serán creídas.
Pero el silencio fortalece al agresor.
“Si estás pasando por esto… habla. Busca ayuda. Hay maneras de salir.”
Más allá del caso: una responsabilidad colectiva
La historia de Yarimar no es solo una historia individual.Es un llamado social.
Reconocer la violencia económica como una forma real de abuso es fundamental para:
Prevenirla
Detectarla a tiempo
Apoyar a las víctimas
Porque detrás de cada estadística hay una historia…y detrás de cada historia, una oportunidad de cambiar.
Una conversación que no puede detenerse
La violencia de género no siempre deja marcas visibles.Pero sus efectos son profundos, duraderos y, en muchos casos, peligrosos.
Nombrarla es el primer paso.Entenderla, el segundo.Actuar, el más importante.





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