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"Pedir cacao": la frase que no tiene nada que ver con chocolate y todo que ver con un gallo que perdió

Foto del escritor: Conecta Puerto Rico
Conecta Puerto Rico
7 sept
3 min de lectura

Por Conecta Puerto Rico | Segmento #AloBoricua

A primera vista parece que tiene que ver con comida, con chocolate o con trueques coloniales. Pero la verdad es completamente distinta y mucho más interesante. Hoy en A lo Boricua, Conecta Puerto Rico celebra una frase que todos hemos dicho o escuchado alguna vez: pedir cacao.


Primero: desmontando el mito

En redes sociales y blogs circula una teoría que suena lógica: que pedir cacao nació en la época colonial, cuando el cacao era una mercancía de gran valor y la gente iba de puerta en puerta rogando para obtenerlo. Una historia bonita. El problema es que no es la correcta.


La Real Academia Española lo deja claro: en esta frase, el cacao no tiene absolutamente nada que ver con el fruto del que se produce el chocolate. El cacao de esta frase es otra cosa completamente distinta.


El gallo que cacaraquea al rendirse

El cacao de esta expresión es una voz onomatopéyica: una palabra que imita un sonido. Específicamente, el sonido que hace el gallo cuando huye de una pelea que sabe que no puede ganar.


El gallo que enfrenta a un contrincante más fuerte, que sabe que no tiene oportunidad, que en lugar de pelear retrocede y escapa, emite un cacareo muy particular, un sonido agudo y desesperado: ¡cacao, cacao! Es el mismo origen fonético que tiene el cacareo. Son palabras hermanas, nacidas del mismo sonido.


En los países donde la pelea de gallos fue —y en algunos lugares sigue siendo— parte de la cultura popular, esa imagen era perfectamente reconocible. Ese sonido del gallo que huye era la rendición, el reconocimiento de la derrota, la súplica para salir de la situación sin más daño.


Pedir cacao es, entonces, imitar al gallo que no puede más. Rendirse, suplicar, pedir clemencia. No porque el cacao valga mucho, sino porque eso es exactamente lo que hace el animal cuando sabe que perdió.


Una frase caribeña con raíces en la gallera

El Diccionario de Americanismos documenta la frase en Puerto Rico, Centroamérica, República Dominicana y Colombia. Pero en la isla, donde la gallera fue parte del paisaje cultural durante generaciones, encontró tierra fértil y se usa con una naturalidad que la hace sentir completamente nuestra.


Esta frase es un ejemplo perfecto de cómo la naturaleza, los animales y la vida cotidiana de siglos pasados dejaron huella permanente en nuestra manera de hablar. El gallo que cacaraquea al rendirse se convirtió en el símbolo universal de la súplica. Y esa imagen sobrevivió en las palabras hasta hoy.


Así lo usamos los boricuas

"Lo cogieron mintiendo en el trabajo y tuvo que pedir cacao pa' que no lo botaran.""Después de todo lo que dijo, terminó pidiendo cacao. Nadie lo creyó y quedó solo.""Mi hermano llegó tarde al cumpleaños de mi mamá y tuvo que pedir cacao por veinte minutos antes de que ella lo dejara entrar.""A veces hay que tragarse el orgullo y pedir cacao. No hay nada de malo en eso: el gallo que lo reconoce a tiempo es el más inteligente."


Comparte en redes con el hashtag #AloBoricua y cuéntanos en qué situación tuviste que pedir cacao.


El arte que acompañó la palabra de hoy fue diseñado por Héctor Luis Aguilar Morales — búscalo en Instagram, TikTok y YouTube como @erebushellhound y en ArtStation.


Sintoniza A lo Boricua en Conecta Puerto Rico, donde celebramos la lengua, la identidad y el sabor tan particular del español boricua.

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