¿Sicote o chicote? La palabra que nadie quiere admitir y la historia que esconde

Del látigo de cuero al olor de los pies después de un día de calor: la Dra. Marilia Padua explora en A lo Boricua el origen de una de las palabras más incómodas, y más nuestras, del español caribeño
Por Conecta Puerto Rico y Marilia Padua | Segmento #ALoBoricua
Un día largo, zapatos cerrados, el calor de Puerto Rico haciendo de las suyas… y al quitarte los tenis, alguien en la casa suelta la frase: "¡Ay, tus pies tienen un sicote!". O un chicote, depende de dónde te criaste. En el segmento A lo Boricua de Conecta Puerto Rico, la Dra. Marilia Padua se atrevió con una palabra que da vergüenza decir en público, pero que todo boricua conoce. Y descubrió que detrás del olor de los pies hay una historia de caballos, de látigos y de colonialismo.
Un debate bien boricua
Sicote o chicote: la palabra es la misma y significa lo mismo, el mal olor de los pies, sobre todo después de muchas horas con zapatos cerrados y el pie sudado. Pero la forma de decirla ha armado un debate en las redes. Unos juran que nunca han oído una versión; otros, que jamás han escuchado la otra.
"Sicote", con "si" al principio, se usa en Cuba, República Dominicana y Puerto Rico, y en los tres países quiere decir lo mismo. Es una palabra del Caribe hispano, que casi no se usa fuera de esos tres países.
"Chicote", en cambio, se usa en casi toda América Latina, pero con un significado completamente distinto: es un látigo largo, delgado y flexible, que se usaba para arrear o castigar a los caballos. La herramienta del jinete y del domador.
Del látigo al olor: una teoría con mucha lógica
¿Cómo se pasa de un látigo al olor de los pies? Padua lo presentó con honestidad: es una teoría, no algo confirmado. Pero tiene sentido.
Un chicote de verdad estaba hecho de cuero natural, a veces de tripa o de piel de animal mal curtida. Se usaba al sol, se mojaba, se secaba y se llenaba del sudor del caballo y del trabajo. Un chicote viejo tenía un olor fuerte, penetrante, a animal. De ahí viene una frase que muchos boricuas conocen desde chiquitos: "apesta a chicote viejo". La imagen es tan clara que tiene lógica que la palabra pasara del látigo al olor, y que ese olor terminara asociado con los pies.
El cambio de chicote a sicote también es natural en el español del Caribe, que suele suavizar los sonidos y adaptar las palabras a su manera de hablar. "No es un salto enorme: es la lengua haciéndola suya, poco a poco", explicó Padua.
El peso de la historia
El chicote no fue solo una herramienta para trabajar con caballos. También fue un símbolo de la opresión colonial. En el tráfico portugués de personas esclavizadas en África, se usaban látigos de piel de hipopótamo y de otros animales para castigar a quienes se negaban a trabajar.
Esa historia no cambia lo que significa sicote hoy en Puerto Rico, pero vale la pena conocerla. Muchas palabras de nuestra lengua cargaron con el peso de la historia colonial antes de llegar a nosotros, ya transformadas, suavizadas y metidas en el habla de todos los días. La lengua sobrevive, las palabras cambian y nosotros seguimos hablando.
Así lo decimos en la calle
Los ejemplos los reconoce todo el mundo, aunque no lo quiera admitir:
"Quítate esos tenis, que tienes un sicote que se sale por la puerta."
"Ese niño estuvo todo el día en la playa con las chancletas mojadas y llegó con un chicote impresionante."
"Por favor, ponle talco a esos pies antes de ponerte los zapatos, que el sicote no es un chiste."
"¿Tú abriste esos zapatos viejos del armario? Aquí hay un chicote viejo que me está matando."
"Mija, en Puerto Rico, con este calor, el sicote es una condición climática. No es culpa de nadie."
¿Y tú, qué dices?
La pregunta del millón queda abierta: ¿sicote o chicote? La respuesta puede cambiar según la parte de la isla de donde seas, tu generación o la familia en que te criaste. Y que una misma isla tenga tantas formas de decir las cosas también es parte de lo que celebramos.
"De un látigo colonial a un olor de pie boricua: eso es la lengua viva", resumió Padua.
Cuéntanos en las redes con el hashtag #ALoBoricua si dices sicote o chicote, y qué otra palabra te hace sentir boricua de corazón. Algunas de esas historias las leeremos en el programa y en nuestras plataformas digitales.
El arte que acompaña la palabra de hoy lo diseñó Héctor Luis Aguilar Morales. Búscalo en Instagram, TikTok y YouTube como @erebushellhound, y también en ArtStation.
Sintoniza A lo Boricua en Conecta Puerto Rico y sigue celebrando lo nuestro. Conecta Puerto Rico: donde todas las voces se encuentran.

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