Caer en la página de Cheo: la frase boricua que nació de un lápiz mexicano y lleva más de 70 años diciéndonos la verdad
- Conecta Puerto Rico

- 28 jul
- 4 min de lectura
Por Conecta Puerto Rico | Segmento #ALoBoricua
Alguien mete la pata, queda en evidencia, lo cogen haciendo lo que no debía. Y alguien dice: "¡Cayó en la página de Cheo!" Todos saben exactamente lo que significa. Pero muy pocos saben quién era Cheo, qué página era esa y por qué ese nombre se quedó grabado para siempre en la jerga boricua. Hoy en A lo Boricua, la historia detrás de una de las frases más puertorriqueñas que existen.
El periódico, la página y la voz del pueblo
Para entender esta frase hay que viajar a los años cuarenta. La televisión aún no había llegado a Puerto Rico, la radio existía y el periódico era la ventana principal al mundo. En ese contexto, El Imparcial era uno de los diarios más leídos de la isla, y tenía una página editorial donde el pueblo expresaba sus quejas, sus críticas y sus denuncias. Era la voz de la gente cuando no había redes sociales ni viralidad. El tribunal de la opinión pública.
Y en esa página vivía Cheo: una caricatura que representaba al puertorriqueño de a pie, con su humor, su sabiduría callejera y su capacidad de poner el dedo en la llaga. A través de Cheo se criticaba a los políticos, se exponían los problemas sociales y se decían en tinta y papel las cosas que mucha gente pensaba pero no se atrevía a decir en voz alta.
El hombre detrás del lápiz: un mexicano enamorado de Puerto Rico
El personaje fue creado originalmente por Fernando Conesa, quien se inspiró en la cara de uno de los mensajeros del periódico, un joven a quien todos llamaban "Cheo", y convirtió la caricatura en un espacio donde los propios lectores enviaban sus chistes. Conesa y su sucesor Edwin Rivera eventualmente se fueron a Nueva York. Y entonces llegó él.
Manuel Morán nació en el barrio de Guerrero, en el Distrito Federal de México. Desde niño vio a su padre colorear libros en blanco y negro con lápices de colores, y esa imagen encendió una chispa que nunca se apagaría. Fue deportista, aficionado al boxeo, alpinista y campeón de natación. Y fue amigo de infancia de Mario Moreno, "Cantinflas", el comediante más famoso de México.
Antes de llegar a Puerto Rico, trabajó en el periódico cómico El Adelaido en México y luego viajó a Nueva York. Allí vio un anuncio en el New York Daily News: El Imparcial de Puerto Rico buscaba artista. Morán fue a la entrevista, lo contrataron, y el 4 de noviembre de 1947 llegó a la Calle Fortaleza en el Viejo San Juan.
Lo que encontró lo maravilló. Una ciudad hermosa, una isla que el mundo aún no conocía bien y un pueblo con una personalidad única. Y aquí se quedó.
"Cheo tuvo un padre biológico que lo abandonó, una media docena de padrastros, y un amantísimo padre de crianza que fui yo. Manuel Morán fue el único a quien Cheo llamó papá", recordó el caricaturista según documenta el libro La Noticia y Yo, de Rafael Matos y Arturo Yépez.
En Puerto Rico, Morán conoció a Yady Molina, hermana menor de la gran Myrta Silva, quien se convirtió en la madre de sus tres hijas. Y desde entonces, le dio vida a Cheo todos los días con chistes de actualidad, crítica política y el sabor inconfundible del humor boricua.
La página donde nadie quería aparecer
La página de Cheo se convirtió rápidamente en el espacio más temido de la isla. Los políticos se cuidaban de no meter la pata para no aparecer allí. Las figuras públicas sabían que si quedaban en evidencia, Cheo los retrataría al día siguiente, literalmente. Era el equivalente de aquella época a salir en La Comay, a ser trending topic en Twitter o a que te pongan en todas las redes. La vergüenza pública, capturada en tinta y papel.
"Caer en la página de Cheo no es solo una expresión. Es la memoria viva de un pueblo que siempre encontró en el humor y en la sátira su mejor arma para decir la verdad", reflexionó Marilia durante el segmento.
Manuel Morán dibujó a Cheo diariamente en El Imparcial hasta 1972, cuando un incendio destruyó el edificio del periódico. Dos años después llevó su caricatura a El Vocero de Puerto Rico, donde continuó hasta su retiro. A lo largo de su carrera recibió tres reconocimientos de la UNESCO por sus décadas de trabajo como caricaturista y fotógrafo periodístico.
Y así, gracias al lápiz de un mexicano enamorado de Puerto Rico, quedó grabada para siempre en nuestra lengua una de las frases más boricuas que existen. Hoy, cuando alguien saca el celular y graba a quien no debería, cuando un político dice algo que no debía en vivo, cuando alguien queda en ridículo ante todo el vecindario en Facebook, la frase sigue siendo la misma: cayó en la página de Cheo.
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El arte que acompaña la palabra de hoy fue diseñado por Héctor Luis Aguilar Morales. Encuéntralo en Instagram, TikTok y YouTube como @erebushellhound y en ArtStation.
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