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No todo el que es egoísta es narcisista: qué es realmente el trastorno narcisista de la personalidad

Foto del escritor: Conecta Puerto Rico
Conecta Puerto Rico
11 oct
5 min de lectura

La Dra. Marilia Padua explica en Conecta Contigo la diferencia entre el narcisismo saludable, los rasgos narcisistas y un trastorno de personalidad, cómo puede afectar las relaciones y por qué establecer límites no es egoísmo


Por Conecta Puerto Rico y Marilia Padua | Segmento #ConectaContigo


“Narcisista”. Usamos esa palabra para describir a una expareja, a un jefe, a un familiar, a alguien que busca atención o simplemente a una persona que nos parece egoísta. Es una de las palabras más repetidas en las redes sociales. Pero ¿la estamos usando bien? En el segmento Conecta Contigo de Conecta Puerto Rico, la Dra. Marilia Padua explicó que portarse de forma egoísta, buscar reconocimiento o tener algunos rasgos narcisistas no significa que alguien tenga un trastorno narcisista de la personalidad. Entender esa diferencia es el primer paso para cuidarnos sin ponerle etiquetas a nadie.


Del mito de Narciso a una palabra que perdió precisión

La palabra viene del mito griego de Narciso, el joven que se enamoró de su propio reflejo. Hoy se usa tanto que ya no se sabe bien qué quiere decir. Para hablar del tema con responsabilidad, Padua explicó tres conceptos distintos:


  • Narcisismo saludable: poder valorarnos, sentirnos orgullosos de lo que logramos y buscar reconocimiento sin exagerar. Todos lo necesitamos; es parte de una autoestima sana.

  • Rasgos narcisistas: conductas como buscar atención, presumir, ser competitivo o reaccionar mal cuando nos critican. Pueden aparecer en ciertos momentos sin dominar la vida de la persona ni impedirle tener buenas relaciones.

  • Trastorno narcisista de la personalidad (TNP): una condición de salud mental. La persona siempre se cree superior, necesita que la admiren en exceso y no logra ponerse en el lugar de los demás. Ese patrón no cambia y aparece en todo lo que hace. Comienza al inicio de la adultez, afecta muchas áreas de la vida y causa sufrimiento o problemas serios.


“La diferencia clave no está en qué hace la persona, sino en cuánto, con qué frecuencia, en cuántas áreas de su vida y qué tan inflexible es ese patrón”, explicó Padua. Alguien puede ser vanidoso, competitivo o difícil sin tener un trastorno. Por eso, el diagnóstico solo lo puede hacer un profesional de la salud mental mediante una evaluación formal, no las redes sociales ni nadie después de una ruptura.


Lo que dice el DSM-5-TR

El DSM-5-TR, el manual que usan los profesionales de la salud mental para diagnosticar, describe este trastorno como un patrón de sentirse superior (en la imaginación o en la conducta), necesitar admiración y no ponerse en el lugar de los demás. Comienza al inicio de la adultez y aparece en distintas situaciones. Para el diagnóstico tienen que estar presentes cinco o más de estas señales:


  1. Se cree más importante que los demás. Por ejemplo, exagera sus logros y talentos, o espera que lo traten como superior sin haber hecho nada que lo justifique.

  2. Vive pendiente de fantasías de éxito, poder, inteligencia, belleza o amor perfecto sin límites.

  3. Se cree “especial” y único, y piensa que solo lo pueden entender personas o instituciones importantes.

  4. Necesita que lo admiren en exceso.

  5. Cree que se merece un trato especial y espera que los demás hagan automáticamente lo que quiere.

  6. Se aprovecha de otras personas para conseguir lo que quiere.

  7. No se pone en el lugar de los demás: no quiere reconocer ni entender lo que otros sienten o necesitan.

  8. Siente envidia de otras personas con frecuencia, o cree que los demás le tienen envidia.

  9. Se comporta con arrogancia o como si fuera superior.


Las dos caras: grandiosidad y vulnerabilidad

Muchas veces imaginamos a la persona narcisista como alguien seguro, encantador y arrogante. Esa es la cara grandiosa: le gusta dominar, lucirse y que la admiren abiertamente. Parece muy segura de sí misma y no tolera que la cuestionen.

Pero los estudios también describen una cara vulnerable, que se ve menos. Esa persona se ofende mucho con cualquier crítica, siente vergüenza e inseguridad, guarda resentimiento, se aísla y su autoestima depende casi por completo de lo que piensen los demás.


Las dos caras pueden estar en la misma persona y turnarse. Detrás de la apariencia de superioridad suele haber una autoestima frágil que necesita que la alimenten constantemente desde afuera. Cuando no recibe esa admiración, o cuando la critican, la rechazan o fracasa, la persona puede reaccionar con coraje, desprecio, humillando a otros o alejándose emocionalmente por completo.


Cómo se manifiesta en las relaciones

En la pareja, la familia o el trabajo, pueden aparecer patrones como estos:

  • Primero te pone en un pedestal y después te baja: al principio te idealiza; con el tiempo, te critica, te hace sentir menos o te desprecia.

  • Falta de reciprocidad: todo gira alrededor de sus necesidades, sus logros y sus emociones, y las tuyas quedan en segundo plano.

  • No acepta su responsabilidad: los problemas casi siempre terminan siendo culpa del otro.

  • Reacciona con fuerza a la crítica: un comentario sencillo puede provocar coraje, silencios largos o castigos emocionales.

  • Necesita tener el control o ser siempre el centro de atención.

  • Desgaste en quien está a su lado: la otra persona puede empezar a dudar de sí misma, medir cada palabra o sentir que nunca es suficiente.


Establecer límites: cuidarte no es egoísmo

Un límite personal es una decisión clara sobre lo que aceptas y lo que no en una relación, y sobre lo que vas a hacer si no se respeta. No busca cambiar al otro, sino proteger tu bienestar. Algunos ejemplos:

  • “No voy a continuar esta conversación si me gritas. Podemos retomarla cuando estemos más calmados”.

  • “Entiendo que no estés de acuerdo, pero esta decisión es mía”.

  • “No voy a discutir mis logros para que los compares con los tuyos”.


Recomendaciones

Si vives o te relacionas con alguien con estos patrones:

  • Fíjate en lo que hace, no en la etiqueta. En lugar de diagnosticar al otro, pregúntate: “¿Cómo me siento en esta relación?”.

  • Confía en lo que percibes. Anotar lo que va pasando puede ayudarte a ver los patrones con más claridad.

  • Pon límites claros, cortos y consistentes, sin dar demasiadas explicaciones.

  • No entres en luchas de poder. Muchas veces no vas a ganar la discusión, y eso está bien.

  • Mantente cerca de tu gente. Aislarte te hace más vulnerable.

  • Busca ayuda profesional para ti, para fortalecer tu autoestima y tomar decisiones con más claridad.

  • Si hay violencia, amenazas o la persona controla tu vida, tu seguridad es lo primero. Busca ayuda especializada.


Si te reconoces en algunos de estos rasgos:

  • Reconocerlo ya es un acto de valentía. Tener estos rasgos no te convierte en una mala persona.

  • Fíjate en cómo reaccionas cuando te critican o te rechazan, y pregúntate qué hay detrás: vergüenza, miedo o inseguridad.

  • Practica escuchar de verdad: pregúntale al otro cómo se siente antes de contestar.

  • Busca terapia psicológica. Hay tratamientos que han demostrado funcionar, como la terapia basada en la mentalización, la terapia centrada en la transferencia y la terapia de esquemas.


Para todos: usemos la palabra “narcisista” con responsabilidad. Ponerle esa etiqueta a cualquiera estigmatiza a quienes de verdad viven con el trastorno y simplifica conflictos humanos que son complejos.


Sustituir etiquetas por conocimiento

No toda persona egoísta tiene un trastorno narcisista de la personalidad, y no nos toca diagnosticar a nuestra pareja, expareja, jefe, amigo o familiar. Lo que sí podemos hacer es prestar atención a cómo nos sentimos en nuestras relaciones, reconocer lo que nos hace daño, aprender a poner límites y buscar ayuda cuando una relación empieza a afectar nuestra autoestima y nuestra tranquilidad.


“Comprender tampoco significa justificar aquello que nos lastima”, afirmó Padua. Cuidar nuestra salud mental también es saber hasta dónde podemos acompañar a alguien, y en qué momento tenemos que empezar a protegernos.


Si hoy te identificas con el desgaste emocional que pueden causar algunas relaciones y con lo difícil que es poner límites saludables, recuerda que no tienes que hacerlo solo o sola.


En Mindset Psychological & Consultant Group, en Ponce, ofrecen psicoterapia para niños, adolescentes y adultos, terapia de pareja, terapia ocupacional y trabajo social clínico. Información y citas al 939-835-7257.


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