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Aprender a escuchar un "no": cómo ayudar a niños y jóvenes a tolerar la frustración

Foto del escritor: Conecta Puerto Rico
Conecta Puerto Rico
hace 3 días
4 min de lectura

Sobreprotección, límites que cambian y la cultura de lo inmediato. La Dra. Marilia Padua explica en Conecta Contigo por qué tolerar un «no» es una destreza que se aprende y cómo acompañar a los hijos a crecer con el error, sin dureza y sin dejar de poner límites


Por Conecta Puerto Rico y Dra. Marilia Padua | Segmento #ConectaContigo


¿Cuántas veces hemos querido evitar que un hijo se frustre, pierda o se sienta decepcionado? Es natural: cuando amamos a alguien, queremos ahorrarle el dolor. Pero en el segmento Conecta Contigo de Conecta Puerto Rico, la Dra. Marilia Padua planteó una pregunta que merece conversación: ¿qué pasa si, con la mejor intención, terminamos resolviéndoles todos los problemas?


La psicóloga aclaró desde el principio que no se trata de etiquetar a una generación ni de culpar a madres y padres, sino de tener una conversación necesaria para promover la regulación emocional y la tolerancia a la frustración.


“La capacidad de tolerar un «no» no es un rasgo con el que se nace; es una habilidad que se aprende, y como toda habilidad, necesita práctica”, explicó Padua.


No es que los jóvenes sean frágiles

Durante años se ha repetido que los jóvenes de hoy son emocionalmente frágiles. Para Padua, es una etiqueta injusta e inexacta. La pregunta útil no es qué les pasa a los jóvenes, sino qué oportunidades les estamos dando los adultos, las escuelas y la sociedad para practicar el manejo de la frustración.

¿Por qué a algunos les cuesta más manejar un "no"?

Menos oportunidades para la autonomía. Hoy los niños juegan, se mueven y deciden con menos libertad que generaciones anteriores. Una revisión publicada en The Journal of Pediatrics plantea que la disminución de las oportunidades para actividades independientes sería una causa importante, aunque no la única, del aumento de la ansiedad, la depresión y la ideación suicida en jóvenes durante las últimas décadas. Cada trayecto, juego o conflicto que el niño resuelve sin un adulto es una pequeña práctica de tolerancia a la frustración.


La sobreprotección bien intencionada. Intervenir rápido cuando el niño se frustra, resolverle el conflicto con un amigo, hablar con el maestro por él o hacerle la tarea alivia el malestar del momento, pero le quita la oportunidad de aprender. Un metaanálisis de 2025 publicado en Behavioral Sciences, que reunió 44 estudios con 21,607 participantes, asoció la sobreprotección parental con síntomas depresivos y ansiedad. Y se puede formar un círculo: un niño ansioso provoca más protección, y más protección alimenta la ansiedad.


Límites inconsistentes o ausentes. Cuando un «no» se convierte en «sí» después de insistir, llorar o gritar, el niño aprende que el malestar se resuelve cambiando la regla, no regulándose. Muchas veces pasa por cansancio, culpa o falta de tiempo, no por falta de amor.


La cultura de lo inmediato. Las pantallas, las entregas a domicilio y el contenido sin pausa reducen las ocasiones de esperar. Y la espera también se entrena.


El miedo adulto al malestar infantil. A veces la frustración del hijo nos resulta difícil de tolerar a nosotros. Ver llorar a un niño duele, y darle lo que pide parece la salida más rápida.


La presión por el rendimiento. Cuando el error se vive como fracaso y no como aprendizaje, equivocarse se vuelve amenazante, y evitar intentarlo parece más seguro.


Recomendaciones para madres, padres y cuidadores

  • Valida y sostén el límite a la vez: “Entiendo que estés triste porque no podemos comprarlo. Puedes llorar, aquí estoy. Y la respuesta sigue siendo no”.

  • Pregunta antes de resolver: “¿Qué se te ocurre que podrías hacer?”. Ofrece ayuda después de que lo intente.

  • Da autonomía según la edad: tareas en casa, pequeños encargos y resolver conflictos con amigos con tu guía, no en su lugar.

  • Permite la espera: esperar turno, ahorrar para algo o aburrirse también enseña.

  • Normaliza el error: comparte tus propios fallos y cómo los resolviste. Reconoce el esfuerzo y la estrategia, no solo el resultado.

  • Fomenta el juego libre y actividades sin supervisión directa, adecuadas a la edad y al entorno.

  • Sé consistente: mejor pocas reglas claras que se cumplen que muchas que cambian según el día.

  • Cuida tu propia regulación: un niño aprende a calmarse viendo a un adulto que se calma.


Para las escuelas, la recomendación es ofrecer recreos y juego libre, educación socioemocional y una comunicación con las familias que fomente la autonomía en lugar de la intervención constante.


Cuándo buscar ayuda profesional

Si las reacciones son muy intensas o frecuentes, duran mucho tiempo o afectan la escuela, las amistades o la convivencia familiar, o si aparecen tristeza persistente, aislamiento, autolesiones o ideas de muerte, es momento de buscar ayuda profesional.


Personas que vuelvan a intentarlo

Enseñar a enfrentar la frustración no significa dejar a un niño solo con lo que siente. Se puede escuchar, validar y acompañar mientras se le ayuda a entender que no todos los deseos se cumplen de inmediato y que equivocarse es parte de aprender. Y si como adultos a veces nos cuesta poner un límite o soltar un poco el control, eso también se aprende.

“El reto no es criar personas que nunca sufran, sino personas que sepan pedir ayuda, respetar límites y volver a intentarlo”, afirmó Padua.


¿Crees que hoy les damos a niños y jóvenes suficientes oportunidades para equivocarse, esperar y resolver sus propios problemas? Y tú, ¿cómo aprendiste a manejar un «no»? Cuéntanos en nuestras plataformas.


Si tú o un joven en tu vida está en crisis o tiene pensamientos de hacerse daño, llama a la Línea PAS de ASSMCA al 1-800-981-0023, disponible las 24 horas, o al 988.


Este artículo es informativo y no sustituye la evaluación de un profesional de la salud mental.


Y cuando una preocupación emocional empieza a afectar la convivencia, buscar orientación profesional puede ayudarnos a encontrar nuevas herramientas. En Mindset Psychological & Consultant Group, en Ponce, ofrecen psicoterapia para niños, adolescentes y adultos, terapia de pareja, terapia ocupacional y trabajo social clínico. Para información o citas, llama al 939-835-7257. Mindset Psychological & Consultant Group: cuidando tu mente, honrando tu proceso.


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