Sinhogarismo en Puerto Rico: cuando la dignidad no puede esperar
- Conecta Puerto Rico

- 12 ene
- 2 Min. de lectura
Por Conecta Puerto Rico | Parte final #EnVozAlta
Puerto Rico se proyecta ante el mundo como la Isla del Encanto, pero esa narrativa contrasta con una realidad que sigue creciendo en nuestras calles: miles de personas viviendo sin un hogar estable. En la parte final del segmento En Voz Alta, el diálogo dejó claro que el sinhogarismo no es un problema individual, sino el resultado de fallas estructurales, legales y sociales que el país no ha querido atender con la urgencia que merece.

Durante la conversación se expuso cómo, a pesar de existir leyes, fondos federales y marcos constitucionales que protegen la dignidad humana, la falta de coordinación entre agencias y la ausencia de voluntad política han convertido la respuesta en una fragmentada e inefectiva.
Desde una mirada legal y de derechos civiles, el Rafael Zayas Colón, abogado y notario, fue enfático en señalar que el problema no radica en la ausencia de legislación, sino en su incumplimiento.
“La Constitución del Estado Libre Asociado es clara: no se puede violentar la dignidad del ser humano, sin importar si tiene recursos o no. El problema no es que falten leyes, es que no se hacen valer”, afirmó Zayas Colón.
El licenciado explicó que los municipios y el gobierno central tienen responsabilidades claras una vez reciben fondos federales para atender el sinhogarismo, pero la falta de fiscalización y coherencia entre agencias provoca que los recursos se diluyan sin generar resultados reales. Esta desarticulación, advirtió, termina perpetuando el problema en lugar de resolverlo.
Desde la experiencia directa en el trabajo comunitario, Belinda Hill, directora ejecutiva de la fundación Solo por Hoy, profundizó en las razones por las cuales muchas personas recaen aun después de recibir ayuda inicial. Para Hill, ninguna solución puede ser superficial ni inmediata.
“Esto no se resuelve en tres días con una pastilla y un alta médica. Sin tratamiento, seguimiento y acompañamiento real, las personas recaen”, sostuvo.
Hill explicó que el país enfrenta una grave escasez de servicios de salud mental y tratamiento contra la adicción a mediano y largo plazo. Señaló que sacar a una persona de la calle requiere estabilización emocional, acceso continuo a servicios, vivienda adecuada y un sistema que acompañe el proceso completo, no solo la emergencia inicial.
El diálogo también cuestionó modelos de política pública que se aplican sin considerar la realidad local. Aunque iniciativas como Housing First han sido útiles para algunas personas, el panel coincidió en que no todos están listos para una vivienda permanente sin un proceso previo de estabilización. La falta de alternativas intermedias, como vivienda transitoria con acompañamiento obligatorio, deja a muchos en un ciclo de recaídas.
Más allá del Estado, el segmento subrayó el rol fundamental de las comunidades y la ciudadanía. La empatía, el acompañamiento humano y la acción solidaria siguen siendo, muchas veces, la primera red de apoyo para quienes el sistema no alcanza.
La conclusión fue contundente:
nadie elige vivir sin hogar. El sinhogarismo no es una falla individual, es una deuda social pendiente. La pregunta sigue abierta para todos —gobierno, municipios y ciudadanía—:¿seguiremos mirando hacia otro lado o asumiremos la responsabilidad de proteger la dignidad humana como país?




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