Bullying y acoso laboral: la violencia que no deja moretones… pero sí cicatrices profundas
- Conecta Puerto Rico

- 19 ene
- 4 min de lectura
Ansiedad, somatización, aislamiento y desgaste emocional: expertos advierten que el silencio puede agravar el daño y llaman a actuar a tiempo
Por Conecta Puerto Rico | Segmento #EnVozAlta
PONCE, Puerto Rico — No siempre hay gritos. No siempre hay golpes. A veces, la violencia llega en forma de chistes “inofensivos”, miradas que intimidan, exclusión silenciosa, mensajes fuera de lugar o jornadas imposibles disfrazadas de “presión normal”. En el programa de hoy de Conecta Puerto Rico, el panel del segmento #EnVozAlta puso sobre la mesa una realidad que muchas personas viven sin nombrarla: el bullying en la escuela y el acoso laboral en el trabajo, dos patrones que pueden destruir la autoestima, alterar la salud mental y convertir la rutina en un estado constante de alerta.
Para analizar el tema desde varias miradas —salud mental, entorno laboral y marco legal— participaron la Dra. Marilia Padua, psicóloga clínica; Waldemar Serrano Burgos, especialista en acoso laboral y liderazgo empático; y el Lcdo. Rafael Zayas Colón, abogado.

Una diferencia clave: no es “un mal rato”, es un patrón
Desde el inicio, la Dra. Marilia Padua subrayó que tanto el bullying como el acoso laboral no deben confundirse con un conflicto aislado: se trata de conductas intencionales, repetitivas y con desequilibrio de poder, que buscan someter o desgastar a la víctima.
“Tanto el bullying como el acoso laboral son patrones de violencia… no es un solo evento aislado, es algo que se repite y hay un desequilibrio de poder”, explicó la psicóloga, al detallar que el bullying puede incluir agresión física y emocional, mientras que el acoso laboral suele manifestarse de forma psicológica, erosionando la estabilidad emocional y la identidad profesional.
Señales tempranas: cuando el cuerpo habla por lo que no se dice
El panel insistió en que, muchas veces, las primeras alarmas no llegan en palabras, sino en el cuerpo y la conducta.
En niños y adolescentes, la Dra. Padua describió señales frecuentes como:
Resistencia o miedo persistente a ir a la escuela
Dolores de estómago o cabeza, vómitos y otros malestares sin causa médica clara
Aislamiento, irritabilidad, llanto frecuente
Pérdida de interés en actividades que antes disfrutaban
En adultos, especialmente en contextos laborales, destacó síntomas como:
Ansiedad anticipatoria antes de entrar al trabajo (o desde el domingo)
Insomnio, fatiga, tensión corporal
Cambios en el rendimiento y retraimiento
Sensación de pérdida de identidad (“ya no sé si soy bueno para esto”)
En el trabajo: el acoso puede empezar “sutil”
Waldemar Serrano Burgos explicó que, en Puerto Rico, es importante reconocer algo básico: en el marco legal local, la referencia correcta es “acoso laboral”.
“Cuando hablamos del mundo laboral, la ley en Puerto Rico no usa ‘mobbing’; usa ‘acoso laboral’”, precisó.
Según el especialista, el acoso puede iniciar con acciones pequeñas, acumulativas y estratégicas: cambios de horario sin explicación, tareas asignadas “temporeramente” que se vuelven permanentes, exclusión de reuniones, quitar funciones esenciales, o desautorizar públicamente a la persona. Además, advirtió que no siempre ocurre solo de supervisor a empleado: puede ser entre compañeros, de grupos hacia un supervisor o incluso con terceros contratados.
También señaló un factor que agrava el problema: la falta de estructura en muchas organizaciones. Sin manuales, descripciones claras de puestos y protocolos visibles, se mezclan la improvisación, el control y el abuso, haciendo más difícil identificar y detener la conducta.
Cuando el acoso cruza a lo físico (sin llegar al golpe)
Uno de los puntos que más llamó la atención fue que el acoso no necesita agresión directa para ser intimidante. Se habló de ejemplos como:
Invadir el espacio personal, vigilar o “acechar” en silencio
Golpear un escritorio, levantar la voz o acorralar verbalmente
Interrumpir labores para humillar, rodear a la persona o tirar documentos
Este tipo de gestos, aunque no siempre se reconocen de inmediato, pueden generar miedo sostenido y deterioro emocional.
¿Qué dice la ley y qué puede hacer una víctima?
El Lcdo. Rafael Zayas Colón explicó que la Ley para prohibir y prevenir el acoso laboral en Puerto Rico establece deberes para los patronos y protege a los empleados, pero también recordó que existen protecciones constitucionales y otras vías cuando hay discriminación o represalias.
“La ley establece claramente que debe existir un protocolo para manejar estos casos”, indicó el abogado, al explicar que la persona puede querellarse ante el patrono, acudir al Departamento del Trabajo y, de ser necesario, recurrir al tribunal.
El licenciado también advirtió que no se puede castigar a una persona por querellarse (por ejemplo, moverla de puesto, reducir salario o tomar represalias), y que hay consecuencias si se demuestra esa represalia.
Tres pasos urgentes: salud mental, evidencia y ruta correcta
Entre las recomendaciones prácticas del panel, se destacaron tres acciones clave:
Buscar apoyo emocional profesional para sostenerse durante el proceso y evitar que el desgaste distorsione decisiones importantes.
Documentar: fechas, horas, lugares, hechos y cómo se sintió la persona (registro/bitácora).
Solicitar el protocolo o manual del lugar de trabajo (y dejar evidencia escrita de la solicitud, aunque no respondan).
La Dra. Padua recalcó la importancia de validar lo vivido y no cargar con culpa: el acoso se alimenta del silencio y del aislamiento. El panel coincidió en que romper el patrón a tiempo puede marcar la diferencia entre una herida que se profundiza y un proceso de sanación con apoyo.
Un cierre con llamado claro: nombrar, acompañar y actuar
El programa concluyó con un mensaje directo: no hay que esperar a “tocar fondo” para pedir ayuda, ni normalizar entornos donde el miedo se vuelve rutina. Detectar señales, escuchar a las víctimas y activar protocolos puede proteger no solo la dignidad, sino la salud emocional y la vida cotidiana de familias enteras.
Para orientación adicional, el panel compartió sus contactos:
Lcdo. Rafael Zayas Colón: 787-259-8095 (Ponce)
Waldemar Serrano Burgos: redes sociales Dragonfly Group / Waldemar Serrano Burgos
Dra. Marilia Padua: redes sociales Marilia Padua / “Desde la Compasión”
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