Cuando la escuela termina, ¿quién responde? El reto del autismo en la adultez en Puerto Rico
- Conecta Puerto Rico

- 6 abr
- 4 min de lectura
Por Conecta Puerto Rico | #EnVozAlta
En Puerto Rico, el autismo ha sido durante décadas una conversación centrada en la infancia. Diagnósticos tempranos. Terapias. Apoyo escolar. Intervención.
Pero hay una pregunta que cada vez pesa más en miles de hogares —y que rara vez ocupa titulares—:
¿Qué ocurre cuando esos niños crecen?
La respuesta, para muchas familias, sigue siendo incierta.
Una ley que llega tarde… pero necesaria
En 2024, el país aprobó el Proyecto del Senado 1131, una medida que reconoce una realidad que por años fue ignorada: la transición a la adultez para personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) no puede seguir siendo improvisada.
La legislación propone algo ambicioso en teoría: integrar servicios de educación, salud, empleo y vida independiente, además de fortalecer la coordinación entre agencias.
Pero como ocurre con frecuencia en Puerto Rico, la brecha entre la intención y la ejecución sigue siendo el punto crítico.
“Una ley no se mide por su intención… se mide por sus resultados”, se planteó durante el diálogo.

El sistema responde… pero ¿es suficiente?
Desde la Administración de Rehabilitación Vocacional, la respuesta institucional apunta a avances concretos.
La administradora Dra. Rosa H. Lugo Cabán explicó que actualmente hay 2,785 casos activos de personas con autismo dentro del sistema, con una alta concentración en edades jóvenes.
“Nosotros tenemos una población de 2,785 casos activos… en diferentes procesos de rehabilitación vocacional que incluyen evaluación, adiestramiento, empleo y seguimiento”, indicó.
De ese grupo, un 76% tiene entre 14 y 24 años.
Los datos también muestran esfuerzos en transición:
881 jóvenes en estudios postsecundarios
92 personas empleadas recientemente
Campamentos de verano con experiencias laborales
Programas de aprendizaje en entornos reales
Pero incluso dentro de esos avances, surge una preocupación clave:
👉 la mayoría de las oportunidades siguen concentradas en la juventud.
El punto de quiebre: después de la escuela
El sistema educativo, con todas sus limitaciones, ofrece estructura.La adultez, en muchos casos, no.
Y es ahí donde muchas familias enfrentan el mayor vacío.
“Sabemos que el proceso de transición debe comenzar a los 16 años o antes… según sea apropiado”, explicó Lugo Cabán. Sin embargo, también reconoció que gran parte de los referidos provienen directamente del Departamento de Educación.
¿Qué ocurre entonces con quienes no entran en ese sistema a tiempo?
La licenciada María Benítez fue clara: “Cualquier persona con TEA, en cualquier momento, puede acudir a nuestras oficinas… no hay una edad específica.”
Incluso adultos de 40, 50 o más años pueden solicitar servicios.
Pero la existencia del servicio no siempre garantiza acceso.
El empleo: talento disponible, sistema no adaptado
Uno de los mayores retos sigue siendo la inserción laboral.
Personas con autismo logran completar estudios, desarrollan habilidades técnicas y están listas para trabajar. Sin embargo, el proceso de contratación sigue siendo una barrera.
“Muchos de estos jóvenes tienen preparación… pero cuando llegan a una entrevista, el sistema no está preparado para ellos”, se señaló durante el panel.
La licenciada Sonia Orengo Caraballo explicó que el enfoque institucional incluye evaluaciones personalizadas para hacer un “pareo” entre las habilidades del candidato y los requisitos del empleo.
“Estos jóvenes pasan por un proceso de evaluación… y de acuerdo a sus intereses hacemos lo que se llama un pareo”, indicó.
Además, se han desarrollado talleres de sensibilización para patronos y orientación sobre acomodos razonables.
Pero el problema no es solo preparar al candidato.
Es transformar el entorno laboral.
La coordinación: avance con cautela
Uno de los pilares de la ley es la coordinación interagencial.Históricamente, este ha sido uno de los mayores retos del gobierno en Puerto Rico.
Según Lugo Cabán, la relación con el Departamento de Educación ha sido positiva y ha permitido aumentar los referidos.
“Nuestra comunicación con el Departamento de Educación ha sido muy facilitadora en este proceso”, afirmó.
Sin embargo, la experiencia de muchas familias continúa marcada por la fragmentación de servicios.
Cuando las agencias no se conectan, la carga no desaparece.
Se transfiere a la familia.
El peso invisible: la incertidumbre
Más allá de los datos, hay una dimensión que no aparece en estadísticas:
el miedo.
El miedo de los padres que envejecen.El miedo de los cuidadores que sostienen rutinas, emociones y estructuras.El miedo de no saber quién estará cuando ellos no estén.
Ese miedo no es teórico.
Es cotidiano.
Un sistema en construcción
Puerto Rico no está en cero. Existen programas. Existen esfuerzos.Existen historias de éxito.
Pero el sistema aún está en construcción.
Y mientras se construye, hay una generación de adultos con autismo que ya está aquí.
Esperando oportunidades. Esperando estructura. Esperando continuidad.
Más allá de la ley
El Proyecto del Senado 1131 representa un paso importante. Pero no es el destino.
Es el comienzo.
Porque la verdadera medida del progreso no será cuántas leyes se aprueben…
sino cuántas vidas cambian.
Información y acceso a servicios
Para orientación sobre programas de empleo y apoyo:
📞 Administración de Rehabilitación Vocacional Teléfono: 787-729-0160
Extensiones: 7238, 7239, 7240, 7241
La pregunta que queda
Puerto Rico ya reconoció el problema. Ahora queda lo más importante:
¿Está listo para sostener la respuesta?




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