Los Reyes Magos: fe viva, resistencia cultural y memoria colectiva del pueblo puertorriqueño
- Conecta Puerto Rico

- 5 ene
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Por Conecta Puerto Rico | Segmento #EnVozAlta
En Conecta Puerto Rico regresamos a uno de los diálogos más sentidos y profundos de nuestra
identidad: las tradiciones puertorriqueñas. Y entre todas, hay una que nos convoca desde la fe, la infancia, la comunidad y la historia compartida: la celebración de los Tres Santos Reyes.Lejos de ser estática, esta tradición ha evolucionado con el tiempo. Lo que comenzó como una conmemoración religiosa se ha transformado en una fiesta cultural, comunitaria y en un símbolo vivo que conecta a Puerto Rico con su diáspora.
En este segundo bloque del programa, nos honró la presencia de Isaac Santiago Casiano, pasado presidente del Consejo Juanadino, quien compartió la dimensión histórica, espiritual y comunitaria de la celebración de Reyes en Juana Díaz, una de las más antiguas y significativas del país.
“Esta celebración lleva 142 años ininterrumpidos, desde 1884. No celebramos una simple fiesta de Reyes; en Juana Díaz celebramos la Epifanía, la manifestación del Niño Dios a la humanidad”, afirmó Santiago Casiano.

Una tradición que nace del pueblo y camina con él.
El origen formal de esta celebración se remonta a la llegada del Padre Valentín Echevarría en 1883 y al primer desfile realizado en 1884. Con el tiempo, el desfile fue enriquecido para incluir profetas, pastores, reyes y pueblo, incorporando una cronología bíblica que hoy estremece a quienes la presencian.
“A las ocho de la mañana ya se están vistiendo los pastores, profetas y reyes. El desfile inicia a las diez y culmina en la plaza pública, donde se proclaman las profecías. Es una experiencia que pone los pelos de punta”, relató.
El recorrido inicia desde la Casa Museo de los Reyes, inaugurada en 2004 —el único museo temático dedicado a los Reyes Magos en el mundo—, ubicada exactamente en el mismo lugar donde comenzó el primer desfile en el siglo XIX.
Reyes que no entregan juguetes, sino mensajes
Uno de los elementos que distinguen a los Reyes de Juana Díaz es su misión espiritual.
“Los Reyes de Juana Díaz no entregan juguetes. Llevan un mensaje de fe, esperanza, amor, misericordia y paz. Por eso esta tradición ha podido preservarse por tantos años”, enfatizó Santiago Casiano.
Esa misión evangelizadora ha llevado a los Reyes juanadinos a recorrer Puerto Rico completo, así como a visitar tres continentes, incluyendo el Vaticano, Suramérica, Norteamérica, el Caribe, México, España y Roma. Cada salida es precedida por una ceremonia de envío, con el aval del párroco y el obispo, reafirmando el carácter espiritual de la caravana.
La raíz cultural: resistencia, fe y mestizaje
La conversación se enriqueció con la mirada de la doctora Dora Iris Arrib, quien aportó una lectura cultural y antropológica profunda sobre el arraigo del Día de Reyes en Puerto Rico.
“El Día de Reyes representa una forma de resistencia cultural del campesinado puertorriqueño. En la figura de los Reyes se mezclan la fe cristiana, la herencia africana y la experiencia histórica de un pueblo que buscaba luz en medio de la adversidad”, explicó.
Destacó además la particularidad puertorriqueña de convertir a los Reyes en santos, una devoción que no ocurre de la misma manera en España, y la relevancia simbólica de Melchor como rey negro, asociado a sabiduría, sanación y cimarronaje cultural.
Arte, educación y comunidad: la tradición sigue viva
Desde la pedagogía y el arte, el profesor Felipe Rivera subrayó el rol de los educadores como guardianes culturales.
“Cuando los estudiantes pintan o esculpen a los Reyes Magos, no solo hacen arte: conectan con una memoria colectiva que lleva siglos viva. Somos responsables de transmitir historia, simbolismo y belleza”.
Rivera compartió su experiencia organizando exposiciones en escuelas y en el Museo de los Reyes, donde los pasillos se transforman en galerías de identidad y pertenencia.
Evitar el consumismo y recuperar la sacralidad
El presidente del Consejo, William John Santiago, planteó una reflexión clave sobre el rol de las familias:
“¿Cómo celebramos sin caer en el consumismo? ¿Cómo mantenemos viva la tradición más allá del regalo?”
La respuesta fue clara: volver a los gestos sencillos y profundos —cortar la hierba, madrugar, cantar, orar— y recordar que la tradición se transmite con el ejemplo.
“Si no sembramos esta tradición hoy, mañana puede ser tarde”, afirmó el profesor Rivera.
Promesas de Reyes: una tradición en riesgo
Otro de los momentos más emotivos del diálogo fue la reflexión sobre las promesas de Reyes, una práctica devocional que agradece favores recibidos y que ha unido familias por generaciones.
El profesor Alain Bartolomé recordó que estas tradiciones sobrevivieron incluso a periodos en los que la celebración fue perseguida o ilegalizada tras el cambio de soberanía en 1898.
“El pueblo se unió para rescatar la tradición. Sacerdotes, maestros y comunidades enteras hicieron lo imposible para que los Reyes no desaparecieran”.
Desde Juana Díaz, William Young explicó cómo el Museo ha adaptado las promesas a los nuevos tiempos sin perder su esencia, incorporando transmisiones digitales y espacios de participación comunitaria.
La doctora Irizarry añadió una mirada sensible sobre los altares, la música, la comida y la espiritualidad que rodean estas promesas:
“Son espacios donde convergen la fe, la música, la comida, la herencia africana y la memoria familiar. Perderlas sería perder una parte esencial de quiénes somos”.
Más que una fecha: un puente entre generaciones
Como cierre, quedó claro que el Día de Reyes no es solo un día. Es un puente entre la fe y la cultura, entre la infancia y la adultez, entre el pasado y el presente.
“Los Reyes siguen vivos porque viven en nuestra cultura, en nuestra historia de infancia y en el corazón de Puerto Rico”.
Fecha de emisión del programa: 15 de diciembre de 2025




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