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Separarte de tu pareja no te separa de tus hijos: lo que todo padre debe saber antes, durante y después del divorcio

  • Foto del escritor: Conecta Puerto Rico
    Conecta Puerto Rico
  • hace 2 días
  • 3 min de lectura

Por Dra. Marilia Padua | Conecta Puerto Rico | Segmento #ConectaContigo


Una pareja puede terminar su relación, pero el vínculo como padres continúa para toda la vida. Y la forma en que se maneje esa transición puede marcar el bienestar emocional de los hijos de maneras que a veces no se ven de inmediato. Esta semana en Conecta Contigo, la Dra. Marilia Padua abordó uno de los procesos más comunes y menos acompañados emocionalmente que enfrentan las familias: la separación o el divorcio.


Lo que dice la ciencia: el impacto es real y puede durar décadas


La Dra. Padua respaldó el análisis con investigaciones recientes que confirman algo que muchos padres minimizan.


Un estudio publicado en BMJ Paediatrics Open en 2025, que analizó a 62,899 niños de 3 a 5 años, encontró una asociación entre el divorcio parental y un menor desarrollo temprano, incluyendo habilidades socioemocionales. Una investigación del Journal of Public Economics de 2024 encontró que los efectos del divorcio pueden persistir hasta la adultez, con resultados mayormente negativos en educación y condiciones socioeconómicas.


Pero quizás el hallazgo más revelador viene de las investigaciones longitudinales de Judith Wallerstein, iniciadas en 1971, que describieron el llamado “efecto latente”: algunas consecuencias del divorcio no se hacen evidentes en la niñez y aparecen años después, particularmente en las relaciones de pareja durante la adultez.


Y un estudio publicado en la Revista Chilena de Pediatría añade un matiz crucial: no es el divorcio por sí solo lo que más daña, sino las condiciones en que ocurre. El mayor impacto aparece cuando existe alto conflicto parental, dificultades económicas, crianza ineficaz o pérdida de contacto con uno de los padres.


El impacto cambia según la edad del hijo


La Dra. Padua explicó que el divorcio no se manifiesta igual en todas las etapas del desarrollo.


Los niños de 3 a 5 años pueden presentar ansiedad de separación, dificultades emocionales o del lenguaje y confusión ante los cambios en su entorno. Los de 6 a 12 años pueden sentirse responsables de la separación, lo que afecta su autoestima, y pueden mostrar cambios de conducta o dificultades escolares. Los adolescentes pueden experimentar tristeza, aislamiento, rebeldía o conductas de riesgo, así como cambios en la percepción de las relaciones de pareja. Y los hijos adultos pueden manifestar el efecto latente años después, cuando intentan establecer sus propias relaciones afectivas.


“Para los adultos la separación puede representar el cierre de una relación de pareja, pero para los hijos significa el inicio de una nueva realidad, llena de cambios, preguntas y emociones que muchas veces no saben nombrar ni expresar”, señaló la Dra. Marilia Padua, psicóloga clínica del Mindset Psychological & Consultant Group en Ponce.


Los factores que agravan el daño


La investigación identifica con claridad los elementos que aumentan el impacto emocional del divorcio en los hijos: el conflicto constante entre los padres, especialmente cuando los hijos quedan expuestos a discusiones e insultos; utilizar a los hijos como intermediarios o mensajeros; la inestabilidad económica significativa después de la separación; la crianza inconsistente y la falta de acuerdos entre ambos hogares; la pérdida o disminución del contacto con uno de los padres; y la falta de apoyo emocional o psicológico durante el proceso.


Lo que los padres pueden hacer


La Dra. Padua ofreció recomendaciones concretas basadas en la evidencia.


Hablar con los hijos con honestidad adaptada a su edad, sin darles todos los detalles del conflicto adulto. Nunca convertirlos en mensajeros ni en jueces entre mamá y papá. Mantener las rutinas lo más estables posible: escuela, horarios de sueño, actividades. Validar sus emociones sin minimizar lo que sienten. Evitar el conflicto frente a ellos. Buscar apoyo profesional si se notan cambios de conducta, tristeza prolongada o ansiedad. Y recordarles, con acciones y no solo palabras, que ambos padres los seguirán amando de la misma manera.


“Las separaciones son difíciles, pero no tienen por qué convertirse en una experiencia que defina negativamente la vida de los hijos. Cuando los adultos priorizan el respeto, la comunicación y el bienestar de sus hijos por encima de sus diferencias, están enseñando una valiosa lección de amor y responsabilidad. El divorcio pone fin a una relación de pareja, pero nunca debería poner fin al compromiso de criar hijos emocionalmente seguros”, concluyó la Dra. Padua.


Si hoy conectaste con los desafíos emocionales que trae una separación, recuerda que no tienes que enfrentarlos solo. En Mindset Psychological & Consultant Group, en Ponce, ofrecen psicoterapia para niños, adolescentes y adultos, terapia de pareja, terapia ocupacional y trabajo social clínico. Para información o citas, llama al 939-835-7257.


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