Fobias: cuando el miedo deja de protegernos y empieza a limitarnos
- Conecta Puerto Rico

- 9 jul
- 3 min de lectura
Entender la diferencia entre el miedo que nos alerta y el miedo que nos paraliza es el primer paso para recuperar el control de nuestra propia vida.
Por Conecta Puerto Rico | Dra. Marilia Padua | Segmento #ConectaContigo
"No me gustan las alturas." "Prefiero no viajar." "Los aviones me ponen nervioso." Frases así son comunes y, en la mayoría de los casos, completamente normales. Pero, ¿qué ocurre cuando ese miedo deja de ser una simple preocupación y empieza a decidir por nosotros: los lugares que evitamos, las oportunidades que rechazamos, la vida que dejamos de vivir? Ahí es cuando, según explicó la Dra. Marilia Padua en el segmento Conecta Contigo, podríamos estar ante una fobia.
¿Qué es exactamente una fobia?
"Una fobia es un trastorno de ansiedad caracterizado por un temor intenso, irracional y desproporcionado hacia un objeto, una situación, un animal o incluso una persona que, en la realidad, representa poco o ningún peligro", explicó la Dra. Padua. La diferencia clave está en la proporción: el miedo normal nos mantiene alerta ante un peligro real, mientras que en la fobia el cuerpo reacciona como si estuviera frente a una amenaza mortal, aun cuando la persona sabe, racionalmente, que no corre ningún riesgo. Esa contradicción interna suele generar además culpa, vergüenza y aislamiento.
Cómo se manifiesta en el cuerpo y en la mente
Las fobias se expresan en tres niveles. A nivel físico: taquicardia, sudoración, temblores, dificultad para respirar, mareos, náuseas y opresión en el pecho, que en los casos más intensos puede escalar a un ataque de pánico completo. A nivel psicológico: pensamientos catastróficos y la sensación de estar perdiendo el control. Y a nivel conductual, aparece la llamada conducta de evitación, donde la persona organiza su vida entera para no encontrarse con aquello que teme, ya sea rechazando oportunidades laborales por miedo a volar, aislándose por completo por fobia social, o dejando de salir de casa por agorafobia.
No todas las fobias son iguales
Existen las fobias específicas —acrofobia (alturas), claustrofobia (espacios cerrados), aracnofobia (arañas), aerofobia (volar)— centradas en un objeto o situación concreta. Está la fobia social, donde el temor no es a un objeto sino a la interacción con otras personas, una de las más incapacitantes porque toca casi toda la vida cotidiana. Y está la agorafobia, comúnmente malentendida como "miedo a los espacios abiertos", cuando en realidad es el miedo a encontrarse en situaciones de las que sería difícil escapar o recibir ayuda: el transporte público, las multitudes, una fila.
¿Qué podemos hacer?
La Dra. Padua ofreció cuatro pautas para quien convive con una fobia o conoce a alguien que la padece: no minimizar el miedo con frases como "eso no es para tanto"; buscar ayuda profesional, ya que la terapia cognitivo-conductual —con o sin apoyo de tecnologías como la realidad virtual— tiene una tasa de éxito muy alta; evitar la evitación, enfrentando la situación temida de forma gradual y acompañada; y tener paciencia, porque superar una fobia no es un proceso lineal, pero sí posible en la gran mayoría de los casos.
"La meta no es vivir sin miedo. La meta es que el miedo no nos impida vivir", recordó la Dra. Padua, quien añadió que pedir ayuda para recuperar esa libertad también es un acto de valentía. Esto fue Conecta Contigo, un espacio para reflexionar y conectar con más conciencia.
Si hoy conectaste con un miedo que ha comenzado a limitar tu vida, en Mindset Psychological & Consultant Group, en Ponce, ofrecen psicoterapia para niños, adolescentes y adultos, terapia de pareja, terapia ocupacional y trabajo social clínico. Para información o citas, llama al 939-835-7257.

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