Hablar sin herir, callar sin acumular: la clave está en la asertividad
- Conecta Puerto Rico

- 26 jun
- 3 min de lectura
Por Dra. Marilia Padua | Conecta Puerto Rico | Segmento #ConectaContigo

Hay personas que callan lo que sienten para no perder a quien quieren. Otras lo dicen todo, pero de una forma que lastima. Entre esos dos extremos existe un punto medio que puede transformar relaciones, reducir el estrés y fortalecer la autoestima. Ese punto se llama comunicación asertiva, y este lunes la Dra. Marilia Padua lo explicó con claridad, datos y herramientas concretas en Conecta Contigo, el espacio de salud emocional y bienestar de Conecta Puerto Rico.
¿Qué es realmente la comunicación asertiva?
La asertividad no es decir todo lo que pasa por la mente ni tampoco quedarse callado para complacer a los demás. Es expresar necesidades, opiniones, emociones y límites de manera directa, clara, honesta y respetuosa, defendiendo los propios derechos sin violar los de los demás.
"La asertividad está sostenida en cuatro pilares: claridad, honestidad, respeto mutuo y autocontrol emocional", explicó la Dra. Marilia Padua, psicóloga clínica del Mindset Psychological & Consultant Group en Ponce.
Aunque puede sonar sencillo, la especialista advirtió que para muchas personas es una de las habilidades más difíciles de desarrollar. Y subrayó algo fundamental: la asertividad no es un rasgo de personalidad con el que se nace, sino una habilidad que se aprende y se practica.
Lo que dice la ciencia: autoestima, inteligencia emocional y comunicación
La Dra. Padua respaldó su análisis con investigaciones recientes. Un estudio publicado en 2025 por la autora Lor Mosquera encontró una relación directamente proporcional entre autoestima y asertividad: a mayor confianza en uno mismo, mayor capacidad de comunicarse de forma efectiva y respetuosa.
Otro estudio publicado ese mismo año en la revista Arandu reveló datos llamativos sobre el sector de salud: el 58% del personal entrevistado mostró un estilo de comunicación confrontativa —dicen lo que sienten, pero de una forma que genera roces— mientras que solo el 28% alcanzó un nivel verdaderamente asertivo y apenas un 5% se ubicó como completamente pasivo. Ese mismo estudio encontró correlación entre inteligencia emocional y asertividad.
"A mejor manejo de las emociones, mejor comunicación", señaló la Dra. Padua, resumiendo los dos factores clave que la ciencia identifica para desarrollar esta habilidad.
Los cuatro estilos de comunicación: ¿dónde estás tú?
La psicóloga describió con precisión los cuatro estilos que existen, invitando a la audiencia a identificarse:
La persona pasiva calla, evita el conflicto y acumula resentimiento, frecuentemente por miedo a perder a alguien o a enfrentar conversaciones incómodas.
La persona agresiva —y aquí la Dra. Padua hizo una distinción importante— no necesariamente grita ni usa palabras fuertes. Es quien se impone sin respetar las necesidades ni las opiniones ajenas, generando desconfianza y distancia en sus relaciones.
La persona pasivo-agresiva no dice nada directo, pero lo expresa con indirectas o silencios cargados de intención.
La persona asertiva puede decir lo que siente de forma clara y respetuosa, sin atropellar a nadie.
La especialista advirtió que la pasividad se asocia a mayores niveles de ansiedad y a relaciones donde otra persona termina teniendo control sobre las decisiones propias, mientras que la agresividad rompe la confianza a largo plazo.
Herramientas concretas para comunicarse mejor, desde hoy
La Dra. Padua ofreció pasos prácticos para comenzar a desarrollar la asertividad:
Habla en primera persona. No es lo mismo decir "tú nunca recoges el cuarto" que "me gustaría que puedas recoger el cuarto". El cambio parece pequeño, pero transforma por completo el tono de la conversación.
Sé específico. Elimina los "siempre" y los "nunca". Generalizar cierra puertas; ser concreto las abre.
Pide lo que necesitas. No esperes que los demás adivinen. Decir "me gustaría que nos comuniquemos mejor" es mucho más efectivo que acumular expectativas no expresadas.
Valida antes de responder. Validar no es aceptar. Es simplemente reconocer lo que el otro siente antes de reaccionar.
Haz una pausa antes de hablar. La Dra. Padua lo resumió con una imagen clara: piensa en un semáforo. Para. Piensa. Actúa.
Aprende a decir que no sin justificarte de más. "No quiero salir hoy" es una respuesta completa. No siempre hace falta una explicación.
Cuida el tono y el lenguaje corporal. La asertividad no vive solo en las palabras.
Un cambio que empieza por reconocer un derecho
La Dra. Padua cerró el segmento con una idea que invita a la reflexión: los conflictos muchas veces no nacen de lo que decimos, sino de cómo lo decimos. Aprender a comunicarse asertivamente es, también, una forma de autocuidado.
"Se trata de poder decir no sin sentir culpa, defender nuestras necesidades sin atacar a los demás y expresar desacuerdos sin faltarle el respeto a nadie", acotó la especialista.
Para consultas o más información, el Mindset Psychological & Consultant Group puede ser contactado al 939-835-7255 en Ponce.
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